El bombardeo de la estación de Játiva

El 12 de febrero de 1939, una escuadrilla de cinco aviones de la Aviación Legionaria con base en Mallorca alcanzó un tren militar cargado con efectivos de la 49ª Brigada Mixta que entraba en ese momento en la estación de la ciudad valenciana de Játiva. En apenas unos minutos destruyó el convoy y causó un gran número de bajas enemigas. Asímismo, hubo que lamentar algunas bajas de civiles que se encontraban en la estación. El suceso carece de singularidad alguna entre los acontecimientos habituales de cualquier guerra; así se entiende que pasara desapercibido en la prensa valenciana (republicana) de la época. Sin embargo, en los últimos años ha ido ganando relevancia institucional.

 

Imagen del castillo de Játiva.

Ya hemos hablado en otras entradas del ensayo totalitario de la memoria histórica como proyecto que recoge la interpretación histórica del comunismo estaliniano de la guerra civil española. Es un proyecto de la izquierda española, que es la única izquierda europea totalmente domesticada por la auténtica derecha, es decir, la encarnada por los nacionalismos étnicos vasco y catalán.

El proyecto tiene el objetivo de crear una realidad histórica alternativa que sustente la ideología de la izquierda. Esa realidad, como no puede ser de otra manera, se hace a través de la manipulación de la Historia por los políticos y entidades subvencionadas que nada tienen que ver con la ciencia histórica. La anunciada creación de la Comisión de la Verdad, que ha generado dudas incluso entre los historiadores progresistas, hace previsible que pasemos rápidamente de la manipulación a la represión de quien mantenga una tesis contraria a la verdad oficial. Pero el caso es que algunas manipulaciones son particularmente burdas.

Una de ellas es la que se viene haciendo sobre el bombardeo, en 1939, del tren que transportaba a la 49ª Brigada Mixta, en la estación de Játiva. La manipulación de este hecho ha sido institucionalizada por la Concejalía de Memoria Democrática, como un mini-ministerio de la Verdad. ¿Nos suena?

Contexto

Panel turístico en la plaza de San Pedro sobre la «invasión española» (sic) de Játiva durante la Guerra de Sucesión. En su momento hablaremos de la burda manipulación de este hecho por el ayuntamiento de Játiva.

Una de las cosas en las que la manipulación histórica del bombardeo insiste es en su gratuidad. En el diario Levante-EMV, el concejal Boluda asegura que el bombardeo fue un “sin sentido” (sic) a menos de dos meses del final de la guerra. Es fácil rebatir este absurdo. En primer lugar, el bombardeo de un objetivo militar del enemigo no es un acto sin sentido durante una guerra moderna. Desde que comienza hasta que acaba, una guerra se caracteriza porque, durante su curso, los contendientes realizan acciones militares contra las fuerzas enemigas, tales como ésta. En segundo lugar, el 12 de febrero de 1939 nadie sabía ni podía saber que la guerra terminaría el 1 de abril. Muy al contrario, el 2 de febrero de 1939 -diez días antes del bombardeo- había concluido la ofensiva republicana de Extremadura o batalla de Peñarroya. Fue una gran batalla y una ofensiva del Ejército Popular de la República (EPR) a menos de tres meses del final de la guerra. ¿Podía entonces pensarse en que estaba concluida? La ofensiva republicana, aunque fue la última, demuestra que el EPR conservaba una capacidad ofensiva que, si bien estaba lejos de decidir el curso de la guerra, todavía podía poner en aprietos al Ejército de Franco. De hecho, su potencial en la zona centro continuaba siendo impresionante (50 divisiones con 135 brigadas, con 250 carros y 800 piezas de artillería). Martínez Bande destaca que la República había movilizado 27 reemplazos -unos 1.750.000 hombres-, mientras Franco apenas movilizó catorce y medio -no llega a un millón de hombres (1). Sobre el papel, el poderío militar del Ejército Popular era igual al de Franco, que contaba con 53 divisiones. La enorme superioridad del Ejército Nacional en 1939 residía, no obstante, en otros factores: la motivación y experiencia de sus hombres y oficialidad, el dominio del aire y su superioridad material y moral. Teniendo en cuenta que el Ejército Popular era un cuerpo aún poderoso, es perfectamente comprensible la acción incesante del Ejército Nacional, en el que se incluyen bombardeos como el de la estación de Játiva, lo que, entre otros factores, posibilitó que el EPR se derrumbara a finales de marzo. Pero en la fecha en que se produjo el bombardeo de la estación setabense, la guerra no estaba terminada y lo normal es que republicanos y nacionales realizaran todas las acciones militares que estaban en su mano para obtener la victoria. No es difícil de entender.

Los nubarrones de la II Guerra Mundial estaban a punto de descargar sobre el continente europeo y nadie -ni los nacionales ni la mayoría de los republicanos- deseaba que la contienda española se alargara hasta precipitar a nuestro país en una guerra mundial. Ésta fue una de las razones del golpe de Estado que dieron Casado y Besteiro contra Negrín, y que precipitó el derrumbamiento del Frente Popular. El bombardeo se inserta en este contexto.

Un objetivo militar

Robert Martínez Canet, escribió un opúsculo (2), publicado por el diario Levante.-EMV, sobre el bombardeo de la estación de Játiva. Vale la pena leerlo detenidamente. El escrito está lleno de citas de contenido filosófico que nada aportan a un trabajo histórico. En cuanto al contenido propiamente histórico, hallamos algunas afirmaciones peregrinas, como entender el bombardeo como un “intent de crear una sensació de caos per tal de desmoralitzar a la población i afirmar el propi poder”. A pesar de que se trata de un juicio de intenciones, la afirmación no viene justificada por  razonamiento alguno. Y tal vez no lo haga, porque no hace falta. La desmoralización de la población civil de la zona republicana tras tres años de privaciones y racionamiento era incontestable. En los últimos meses de la guerra, la situación se agravó y la escasez dio pasó al hambre. Las llamadas humorísticamente pastillas del doctor Negrín –unas lentejas de escasa calidad- era de lo poco que había en la retaguardia republicana. La situación de los combatientes republicanos no era mejor; los informes del coronel Casado  sobre la situación lamentable de las tropas en el invierno de 1938-39 son elocuentes (3). A tenor de una instrucción reservada a sus oficiales, Franco tenía intenciones muy diferentes de las que presume Martínez: «…ahorrar a las poblaciones toda vejación, que inútilmente se añada a los dolores que la guerra lleva consigo. Vamos a la zona insumisa en misión de paz, de justicia y de protección… Hay en ella una enorme masa de población que espera ansiosa nuestra presencia y sería lamentable hacerla sentir vejaciones y hasta molestias inútiles…».

Cartel del Socorro Rojo Internacional, promovido por la URSS a través de la Komintern.

Otra de las afirmaciones, ya en la conclusión, es que “cal destacar la inutilitat militar d’una acció semblant, a 50 dies del final de la guerra”. Ya hemos hecho referencia más arriba de lo absurdo de calificar una acción de inútil “a 50 días del final de la guerra”. Por otra parte, el valor militar de la acción estuvo muy lejos de ser inútil. Sería necesario ver el parte de guerra de la escuadrilla para saber si el objetivo del bombardeo era la estación o el convoy que transportaba la 49ª brigada. Sea cual sea, no hace falta ser un especialista para saber que las comunicaciones del enemigo, como las estaciones ferroviarias, especialmente si son nudos de varios ramales, como es el caso de Játiva, son objetivos militares en cualquier guerra. Todo el mundo sabe que destruir las comunicaciones enemigas y los depósitos de armas y municiones que suelen albergar las estaciones ferroviarias hacen de éstas un objetivo militar. Fuera motivado por el azar o por la información de los espías de Franco, la cuestión es que el bombardeo se dirigió contra un objetivo militar -aunque habría que ver el parte de guerra para saber si éste era la estación o el tren militar que transportaba tropas de la 49ª Brigada Mixta-. Esta unidad ya había quedado muy maltrecha en los combates del frente de Levante, al norte de Valencia. En el bombardeo murieron 116 personas, la mayoría de ellas militares de la brigada, y fueron heridos dos centenares más de sus efectivos. Esto supuso que la brigada quedara prácticamente aniquilada. La prueba es que, como consecuencia, el Mando republicano disolvió la brigada y sus miembros supervivientes fueron agregados a otras unidades. Con estos datos, la utilidad militar del bombardeo queda fuera de duda. Las víctimas civiles, entre ellas varias mujeres y niños, son el desgraciado daño colateral de una acción que, no obstante, se atuvo a una finalidad estrictamente militar, con un objetivo militar. En ningún momento se bombardeó el casco urbano de la ciudad, ni a la población civil, cosa que fácilmente podría haberse hecho si la finalidad hubiera sido “desmoralizar a la población”. Pero no lo era.

 

Actuación de las autoridades republicanas

Vista del paraje de Bixquert desde el castillo de Játiva, al otro lado de la Sierra Vernisa. Muchos setabenses huyeron al campo, en el que se sentían más seguros, pero hubieron de regresar so pena de confiscación de sus casas.

El libro de Carlos Sarthou Efemérides setabenses, publicado pocos meses después, nos proporciona algunos datos interesantes sobre la actuación de las autoridades republicanas. Perdonen la anécdota, pero recuerdo como si fuera ayer cómo temblaba mi abuelo cuando me contó algunas de las “hazañas” en la Llosa de Ranes del Comité Revolucionario de Játiva –“els de la calavera»-. Según Sarthou, este Comité Revolucionario cobraba una tasa mensual y obligaba a los comercios a cerrar por las tardes para poner a trabajar a sus empleados en la construcción de refugios antiaéreos. Estos refugios, sin embargo, no estaban finalizados en el momento del bombardeo, y la población huyó a las casas de campo y a Bixquert en busca de seguridad. Contra esta comprensible huida de los civiles, dice Sarthou que  “el comisario Carlos Miralles trata de cobardes a los setabenses, y les obliga a regresar a sus casas, so pena de decomiso e incautación de las casas cerradas” (4). Esta actuación de las autoridades revolucionarias obligando a la población a una posible exposición a los bombardeos, al tiempo que habían sido incapaces de proporcionar refugios a la población, y a pesar de las exacciones realizadas para tal fin, no precisa de comentarios. También nos ayuda a formarnos el cuadro de la desmoralización de la población civil, cuyo responsable, en todo caso, eran las autoridades revolucionarias, no el Ejército Nacional.

Conclusión

El Convento de Santa Clara, con sus tesoros artísticos, fue uno de los monumentos setabenses saqueados y parcialmente destruidos por el Comité Revolucionario. Ni que decir tiene que las religiosas furon asesinadas. En su momento, publicaremos un extenso informe sobre los desmanes «olvidados» por la Concejalía de Memoría Democrática de Játiva.

En una próxima entrada hablaremos de la mentira histórica del documental Experimento Stuka y de la irrebatible respuesta, en forma de libro, que los historiadores militares Lucas Molina Franco y Rafael Permuy han publicado en la editorial Galland Books. La mixtificación del bombardeo de Játiva ha sido mucho menos elaborada, pero no por ello menos magnificada. No ha faltado en la prensa valenciana quien, en un exceso de grandilocuencia, ha calificado el bombardeo de la estación de Játiva como el “Guernica valenciano”.  Esta retórica de fuegos artificiales y con gran carga ideológica es deleznable desde un punto de vista histórico.  Quien conozca el caso de Guernica y el de Játiva sabe que fueron muy diferentes, tanto por el número de bajas civiles como por los daños causados al casco urbano. No cabe duda de que todo responde a una finalidad política, de construcción de un imaginario ideológico, y no a un objetivo de difusión de un acontecimiento histórico. A esto responde la amnesia de la Concejalía de Memoria Democrática respecto el asesinato de medio centenar de setabenses y los robos y destrucciones del patrimonio artístico de la ciudad durante el periodo del Frente Popular. Pronto publicaremos una entrada al respecto para refrescar esa memoria.

El propio Robert Martínez se extraña en su opúsculo de que la prensa republicana no hiciera ninguna referencia al bombardeo. No podía ser de otra manera, puesto que, como él mismo reconoce, fue una acción militar, rutinaria en el contexto de una guerra. Lamentable, horrible, con víctimas inocentes, sí. Pero éstas son las indeseables características de toda contienda, en la que hay que insertar el bombardeo de la estación de Játiva. 

(1). MARTÍNEZ BANDE, J.M., El final de la guerra civil, p. 322Madrid, Editorial San Martín y Servicio Histórico Militar, 1985.

(2). MARTÍNEZ i CANET, R., El bombardeig de l’estació de Xàtiva, I. B. Dr. Lluís Simarro, Xàtiva.

(3). “Nuestras tropas, tanto en la Sierra como en los páramos de Cuenca y Guadalajara, están sufriendo los rigores de este crudo invierno en alpargatas, porque no ha sido posible proporcionarles zapatos, y sin prendas de abrigo, porque a consecuencia de las heladas, sus capotes se han convertido en témpanos de hielo. Además, hace ya varias semanas qu los soldados no han podido mudarse de camisa, porque no tienen más que la puesta, y en bastantes unidades padecen sarna. Y, por último, la avitaminosis hace verdaderos estragos…” CASADO, S., Así cayó Madrid, p. 113 y sgts.

(4). SARTHOU, C., Efemérides setabenses, Játiva, 1939. Cit. en MARTINEZ CANET, R., op. cit.

Acerca del autor

Diego Urban

Historiador por temperamento y vocación. Licenciado en Historia por la Universidad de Valencia. Autor del documental "La cruz, el perdón y la gloria" y del libro "¡Arde, Líbano! Guerra, política internacional y facciones en el Líbano (1969-1977)". En 2017 comenzó a publicar el blog Suprahistoria.com


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

DERECHOS DE AUTOR PROTEGIDOS
DERECHOS DE AUTOR PROTEGIDOS
Suprahistoria

Suprahistoria es un blog dedicado a la actualidad y antigüedad histórica de diferentes países y continentes.

Email : info@suprahistoria.com

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies