Los encabezamientos de la cancillería real de Aragón

A la hora de conocer el sistema político de la antigua Monarquía o Corona de Aragón, las cuestiones protocolarias son de enorme importancia. La Corona es un conjunto, o mejor dicho, un sistema de reinos. Aunque cada reino tenía sus fueros y costumbres privativos, sus Cortes e instituciones propias, no se puede decir que fueran independientes entre sí, puesto que estaban unidos por la cabeza, es decir, por un mismo rey. 

La unión de los reinos en la persona del rey no era una cuestión baladí, y la Corona, con el tiempo, fue fundado instituciones comunes, como la Cancillería Real. La Cancillería creó un orden regular en la emisión de documentos, con un encabezado y corroboración donde se enumeraba la titulación de los reyes aragoneses, en la que figuraba primero el Reino de Aragón, seguido de los demás reinos (Valencia, Mallorca, etc.). Como Cataluña no era una entidad unida, ni era un reino, aparecía después, como una serie de condados. Vamos a hacer una breve comparación, a modo de ejemplo, de la evolución de los encabezamientos o fórmulas de corroboración de cuatro reyes de Aragón, cuyo reinado transcurrió en siglos muy distintos. 

Sancho Ramírez, rey de Aragón, Sobrarbe, Ribagorza y Pamplona, repetía una forma de corroboración -con leves diferencias-en sus documentos, como en el Fuero de Alquézar (1069) o la donación del castillo de Lumberres (1081): Regnante Domino Nostro Ihesu Christo et sub eius imperio, ego namque Sancius Dei gracia rex in Pampilonia et Aragone et in Superaruia et in Ripacurcia (Reinando Nuestro Señor Jesucristo, y bajo su imperio, yo, Sancho, por la gracia de Dios, rey de Pamplona, y Aragón, y Sobrarbe, y Ribagorza) (1).  El Reino de Aragón todavía figura separado en tres reinos distintos (Aragón, Sobrarbe y Ribagorza), a partir de la evolución de esos tres condados pirenaicos.

Alfonso I el Batalladorrey de Aragón y Pamplona, encabezaba así un documento de donación a la Catedral de Pamplona de la iglesia de Santa María Magdalena de Tudela por el apoyo prestado en la reconquista de Zaragoza: Ego Aldefonsus, Dei gratia ac misericordia rex Aragonensium atque Pampilonensium. (2) En otros documentos, por su matrimonio con la reina doña Urraca de Castilla y León, usó el título de Imperator de España, asociado a la corona leonesa y con supremacía sobre los demás reyes de España. Después del repudio de la reina por parte de don Alfonso -probablemente en 1114-, continuó usándolo durante algunos años, aunque   fue haciéndose cada vez menos frecuente a partir de la toma de Zaragoza (1118).

Carta fundacional de Villarreal, Reino de Valencia.

Jaime I, en el privilegio de fundación del convento de Santo Domingo de Valencia (1239), encabezaba el doumento con la siguiente fórmula: Nos igitur Jacobus, Dei gratia rex Aragonum et Maioricarum et Valentiae, comes Barchinone et Urgelli, et dominus Montispesulani (3). El Reino de Aragón figura el primero: una costumbre que permanecerá invariable. Por otra parte, el Reino de Mallorca precede al de Valencia, mientras los títulos de conde de Barcelona y Urgel van después. El título de señor de Montpellier es el último. La relación es la normal en la jerarquía nobiliaria: el rey es mayor que el conde, y el conde mayor que el señor.

Pedro III, en documento expedido por la Real Cancillería para la fundación del monasterio del Carmen de Valencia (1281), usa la siguiente fórmula de encabezamiento: Nos Petrus, Dei gratia rex Aragonum (4). Resulta llamativo que no usa ningún otro título, ni siquiera el de rey de Valencia, pese a ser el rey nacido en la capital de este reino y estar el documento expedido en esta ciudad, que se convertiría durante bastante tiempo en sede de la Corte aragonesa. El título de rey de Aragón parece asumir a los demás, de la misma manera que, durante el reinado de los Reyes Católicos comenzó a generalizarse la denominación de reyes de España a los monarcas de Castilla y Aragón.

Pedro IV fue, posiblemente, el monarca más catalán de la Casa de Aragón. Sus documentos aparecen frecuentemente escritos en catalán, si bien no es cierta la pretensión de la historiografía nacionalista de que, bajo su reinado, la Cancillería Real expidió documentos en un catalán standard, que supuestamente haría del catalán la lengua oficial de la Corona de Aragón. No sólo los documentos de la Cancillería Real continuaron expidiéndose en latín -aunque también en catalán-, sino incluso las cartas reales a distintos destinatarios. Un ejemplo es la carta (1385) dirigida a los caudillos de la Compañía Navarra en Grecia, Maiot de Coquerel y Pedro de San Superano, por su ayuda a los ducados aragoneses de Atenas y Neopatria, y en cuyo encabezamiento, el rey usa esta sencilla fórmula: Rex Aragonum et dux Athenarum et Neopatrie (5). Hay otra carta a los mismos destinatarios, en la que se dirige a ellos en catalán, que debía ser comprensible a caballeros navarros o gascones, que hablaban, o al menos conocían, el romance navarro-aragonés -a la sazón, lengua aúlica del reino de Navarra-. Esto lo sabemos por las similitudes que podemos encontrar entre el catalán de la cancillería de Pedro IV y el romance navarro-aragonés de las traducciones de crónicas griegas mandadas realizar por Juan Fernández de Heredia, que fue maestre del Hospital en esas mismas fechas.

Alfonso V reunió una cantidad de títulos muy superior a la de sus antecesores: era rey de Aragón, Valencia, Mallorca, Cerdeña, Sicilia, Nápoles y Jerusalén, duque de Atenas y Neopatria, conde de Barcelona y Urgel, etc. En una Real Pragmática de 1448, encabeza el documento sólo con sus títulos reales, y no todos, pues falta Mallorca y Cerdeña. El condado de Barcelona, y mucho menos Cataluña, no aparece por ninguna parte:  Nos Alphonsus, Dei gratia rex Aragonum, Sicilie, citra et ultra farum, Valentie, Jerusalem, etc. (6) El título de rey de Nápoles y Sicilia -considerados como un mismo reino, el de Sicilia, hasta Pedro III- se resuelve de una forma graciosa: Sicilie, citra et ultra farum

Una de las conclusiones a sacar es la preeminencia formal del Reino de Aragón sobre los otros reinos. Cuando se habla del rey de Aragón, se entiende como rey de un todo, es decir, del conjunto de los estados de la Corona aragonesa, y no sólo del Reino de Aragón.  Otra cuestión a tener en cuenta es que los reinos siempre preceden a los estados de menor entidad, como -y en este orden- ducados, condados y señoríos, si bien, como excepción, los ducados de Atenas y Neopatria no preceden al condado de Barcelona en los documentos de Pedro IV que hemos consultado. Finalmente, abundando en lo dicho, la lengua áulica por excelencia es el latín, si bien podemos encontrar documentos en catalán, aragonés y, en ya en el siglo XV, en castellano. Habría que analizar qué parte tuvo en esta presencia del castellano en los documentos reales de Aragón la evolución del aragonés hacia esta lengua -de la que difería tanto al principio-, y qué parte tuvo la instauración de la la dinastía castellana de los Trastámara en Aragón.

(1). LACARRA, J.M., Documentos para el estudio de la reconquista y repoblación del valle del Ebro, I, Anubar Ediciones, Zaragoza, 1982, pp.12-14.

(2). LACARRA, op. cit. p. 76.

(3). CABANES PECOURT, Mª. D., Los monasterios valencianos, II, Universidad de Valencia, Valencia, 1974, p. 223.

(4). CABANES PECOURT, Mª. D., op. cit., p. 127.

(5). RUBIÓ Y LLUCH, A., Los navarros en Grecia y el ducado catalán de Atenas en la época de su invasión, Barcelona, 1886, p. 260.

(6). CABANES PECOURT, Mª. D., op. cit, p. 9.

Acerca del autor

Diego Urban

Historiador por temperamento y vocación. Licenciado en Historia por la Universidad de Valencia. Autor del documental "La cruz, el perdón y la gloria" y del libro "¡Arde, Líbano! Guerra, política internacional y facciones en el Líbano (1969-1977)". En 2017 comenzó a publicar el blog Suprahistoria.com


2 COMENTARIOS SOBRE ESTE POST To “Los encabezamientos de la cancillería real de Aragón”

  1. victorino ortega lópez dice:

    Feliz 2020, enhorabuena por el blog. Creo que el título de «rex et imperator tocius Yspanie» (por tanto de rey de Pamplona, Aragón y Castilla) siguió usándolo a veces Alfonso el Batallador después de la ruptura matrimonial con Urraka (1112), sobre todo en la exitosa campaña sobre Zaragoza (1118). A partir de 1119 la fórmula «imperator» es menos frecuente y, desde luego, va ya sin la mención a Castilla o a Hispania. He estudiado el cartulario del profesor Lema Pueyo (Coleccs. diplomáticas de todo el reinado de Alfonso I)

    • suprahistoria dice:

      Muchas gracias por tu comentario, Victorino. En efecto, al buscar los dos pequeños tomos de «Documentos para el estudio de la reconquista y repoblación del valle del Ebro» de José María Lacarra para corroborar los datos de tu comentario, he tropezado casualmente con el «Alfonso el Batallador» del mismo autor. Cito textualmente lo que dice de la etapa posterior al repudio de doña Urraca por don Alfonso: «Durante varios años, Alfonso el Batallador siguió titulándose rey de Castilla y aun «imperator» -al estilo leonés, título éste que usa cada vez con menos entusiasmo-, mientras que Urraca se dice reinar en León y en Galicia». Paso a corregirlo inmediatamente. Feliz 2020 y gracias otra vez.

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